Adaptaciones de los Canguros

Adaptaciones de los Canguros

Adaptaciones de los Canguros


El hábitat de los canguros reúne condiciones un poco difíciles de sobrellevar para las personas. Estos marsupiales se encuentran por lo general en matorrales, pastizales, praderas, llanuras abiertas y otras zonas poco arboladas. Se trata de lugares secos, áridos o semiáridos, que registran pocas lluvias al año. Por ejemplo, los hábitats del canguro rojo (Macropus rufus), uno de los animales más tolerantes al calor, registran unos 500-800 milímetros de precipitación anual.

El canguro rojo es uno de los animales más tolerantes al calor.

Debido a su existencia en tales zonas, todos los canguros han desarrollado diversas adaptaciones que les ayudan a sobrellevar mejor la vida. Es bueno saber que sus hábitats no siempre fueron así. Como consecuencia del aumento de población y de las actividades agrícolas y ganaderas, entre otras, los terrenos de gran parte de Australia fueron modificados. Sin embargo, los canguros se adaptaron bastante bien a pesar de que el clima se volvía más y más seco. Aprovecharon las fuentes artificiales de agua para los animales domesticados, sobrevivieron en tierras de cultivo y de pastoreo y a lo largo de los años se han propagado hacia muchas regiones, por lo que hoy son animales abundantes.

Aunque el hábitat de los canguros rojos puede ser más seco y caliente, ellos no tienen problemas. Durante el día, cuando la temperatura llega a ascender hasta los 50 grados centígrados, reducen sus actividades al máximo y prefieren descansar bajo la sombra de un árbol o arbusto para evitar perder agua y sobrecalentar su cuerpo. Los momentos ideales para salir a buscar comida son nocturnos o crepusculares.

adaptaciones anatómicas de los canguros

Saltos de canguro

Como sus conductos nasales son más grandes que los de otras especies de canguros, pueden jadear para refrescar el interior de su cuerpo. También sudan mucho, pero dejan de hacerlo en períodos de inactividad ya que de otro modo no podrían conservar agua. Colocar la cola debajo del cuerpo permite que el aire en su entorno circule alrededor sin ningún obstáculo, lo que es una ayuda extra.

Los canguros se lamen los antebrazos para refrescarse. Este comportamiento no es común en otros animales.

A menudo, los canguros se lamen los antebrazos para refrescarse. Este comportamiento no es común en otros animales, y además, la saliva no es la misma que sirve para digerir los alimentos, sino que procede de las glándulas salivales maxilares. Cuando el líquido se evapora de los brazos, la sangre de las venas de ahí se enfría y al correr hacia otras partes del cuerpo, estas también se enfrían.

Existe una adaptación que está relacionada con su reproducción. Las crías de canguro nacen en una etapa temprana de desarrollo en la cual solo las pequeñas extremidades superiores son fuertes puesto que son necesarias para arrastrarse hasta la bolsa de su madre. Poco después de dar a luz, la hembra puede volver a quedar preñada, pero mientras su cría es completamente dependiente de su leche “congela” el desarrollo del embrión nuevo, que no se implanta en su útero. A esta condición se le conoce como “diapausa embrionaria” y puede ocurrir en períodos de escasez de alimentos o de sequía. Por eso, ellas conciben o dan a luz con mayor frecuencia cuando la vegetación es más verde y abundante, y los machos no producen esperma en temporadas especialmente secas.

Adaptaciones anatómicas

Su cola funciona como una tercera extremidad inferior y es bastante fuerte como para impulsar todo el peso de un canguro.

Las patas traseras de los canguros cuentan con tendones elásticos muy convenientes para su forma de locomoción: los saltos, claro. Es una característica que ayuda a que la energía necesaria para saltar sea proporcionada por la acción de los tendones y no tanto por la de los músculos. La unión de tendones y músculos hace que su locomoción sea eficiente y que gasten menos energía. De hecho, ellos queman menos energía a medida que saltan más rápido.

Por otro lado, su flexible cola funciona como una tercera extremidad inferior. Cuando se posicionan de pie y se mueven lentamente, apoyan primero la cola y las patas delanteras, se empujan con ayuda de la cola y después posan las patas traseras en el suelo. ¡Es una extremidad bastante fuerte como para impulsar todo el peso de un canguro!

La dentadura y el estómago también están adaptados al hábitat. Debido a que donde viven crecen muchos pastos y hierbas, deben alimentarse de ello. Pero su comida es a veces abrasiva y muy fibrosa, por lo que sus dientes incisivos son muy afilados y sus molares están especializados para triturar el tejido vegetal.